Encuentra las 7 diferencias: Método Brain Gym® y Programa HERAT

Brain-GymAunque en nuestro país aún no es muy conocido, Brain Gym® es uno de los programas educativos más comercializados en todo el mundo desde su creación en 1970 por Paul y Gail Dennison (“Official Brain Gym® Web Site”, 2015). Ya en 2008, lo usaban nada más y nada menos que 80 países (Hyatt, 2007). Y su uso ha ido en aumento desde entonces. Sólo en Reino Unido hay cientos de colegios que lo están utilizando ahora mismo en las aulas (Ben Goldacre, 2006).

Brain Gym®, también conocido como kinesiología educativa, consiste en una serie de ejercicios dirigidos supuestamente a “activar el cerebro”, promover “la reestructuración neurológica” y facilitar “el aprendizaje de la totalidad del cerebro”. El programa está basado en la noción de que las dificultades de aprendizaje ocurren a causa de que secciones diferentes del cerebro y del cuerpo no trabajan de forma coordinada, bloqueando así la capacidad del individuo para aprender. Para superar este bloqueo, el programa sugiere una serie de ejercicios físicos muy sencillos cuyo objetivo es “integrar determinadas funciones cerebrales”.

Sus promotores sostienen que el marco teórico de Brain Gym® se apoya sobre tres pilares básicos: la lateralidad, la focalización y la centración. Para no alargarme demasiado, simplemente diré que todas ellas se refieren a la habilidad para “coordinar diferentes partes del cerebro” y su relación con habilidades como la lectura, la atención o la emoción. Algunos de los ejercicios que plantea el programa son gatear, dibujar, trazar símbolos en el aire, bostezar e incluso beber una cantidad determinada de agua al día para “impedir que el cerebro encoja”. Aunque sin duda la propuestas que me parece más llamativa, por calificarla de alguna forma, es la de los “botones del cerebro” que explican detalladamente desde Efecto McGuffin.

La fundamentación teórica de Brain Gym® se basa en tres teorías. Por un lado, en la reestructuración neurológica, cuyos promotores fueron Glenn Doman y Carl Delacato y de cuya propuesta (no libre de polémica) ya dimos cuenta aquí. Por otro lado, en el entrenamiento perceptivo motor, de cuyo rechazo por parte de la comunidad científica también hablamos en este post. Y, por último, en la teoría de la dominancia cerebral. Esta teoría fue creada en 1937 por Orton, quien sostenía que una dominancia cerebral pobremente establecida podía causar deficiencias severas. Según este autor, una clara manifestación de esta insuficiente dominancia cerebral estaba en los casos de niños cuya preferencia de mano, ojo, oído o pie no estaba en el mismo lado del cuerpo. Aunque aún no he tenido ocasión de escribir sobre este tema en el blog, puedo adelantar al lector que ninguno de los estudios que se han hecho durante los últimos 50 años ha encontrado asociación alguna entre la lateralidad cruzada y las dificultades de aprendizaje. Junto a la falta de evidencias de las teorías en las que se fundamenta, el programa Brain Gym® carece también de estudios científicos de calidad que prueben la eficacia de sus ejercicios. Y es que todas las investigaciones que se han publicado en revistas de revisión por pares presentaban múltiples fallos metodológicos graves como, por ejemplo, no especificar si antes del comienzo de la intervención había o no diferencias de rendimiento entre el grupo experimental y el grupo control, no describir los procedimientos empleados para garantizar la fidelidad del tratamiento o no controlar la fiabilidad de las pruebas usadas para medir las mejoras (Hyatt, 2007).

Los creadores de Brain Gym® aseguran que este programa puede facilitar el aprendizaje de un sinfín de habilidades que van desde las dificultades de aprendizaje hasta el autoestima, pasando por la memoria, el Alzheimer o el surf. Vamos, que sirve para todo. Sin embargo, a pesar de su popularidad en colegios de todo el mundo, de haber ocupado muchas portadas de periódicos y de haber sido subvencionado con importantes cantidades de dinero público, ni las bases teóricas ni la aplicación práctica del programa Brain Gym® cuentan con evidencia científica (Hyatt, 2007). En este sentido, recomiendo leer la serie de posts que el científico y divulgador Ben Goldacre ha dedicado con humor y sarcasmo a este asunto en la web Bad Science así como este reportaje que hizo la BBC sobre el programa y que incluye una entrevista a Paul Dennison  que no tiene ningún desperdicio.

De momento, en nuestro país no parece haber calado con fuerza Brain Gym® . Y digo de momento porque existe desde varios años una franquicia española de Brain Gym® y porque además me consta que en algunos colegios comienzan a valorar de forma muy positiva la formación  en este programa a la hora de contratar nuevos profesores. Sin embargo, sí está entrando a modo de “ensayo pionero” otro programa que recuerda mucho al primero y que es 100% “madeinspain”. El programa en cuestión se llama HERAT, acrónimo para referirse a hidratación, equilibrio, respiración, atención y estimulación táctil. Está diseñado desde la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid en colaboración con la Cátedra de Neurociencia de la Universidad Complutense de Madrid y ya hay implicados 30 centros educativos. Según el vídeo promocional, “HERAT es un programa de estimulación de neurociencia aplicada a la educación que tiene los siguientes objetivos: introducir la neurociencia funcional en el entorno escolar, acelerar los procesos pedagógicos y la mejora del rendimiento académico, detectar a edades tempranas las capacidades de los alumnos, ajustar la respuesta educativa a las necesidades del alumnado y cooperar entre familias, profesorado y neurocientíficos”. Como ya adelantábamos, el programa tiene “cinco pilares”: (1) la hidratación del cerebro para conseguir unos mejores niveles de atención; (2) el equilibrio para la mejora de las conexiones neuronales; (3) la respiración; (4) la discriminación auditiva para mejorar la atención a este nivel; y (5) el sentido del tacto, ideal para que el cerebro se predisponga a ofrecer su mejor capacidad atencional.

Como ocurre en el caso de Brain Gym®, el programa HERAT propone múltiples ejercicios como beber agua frecuentemente, andar de puntillas, hacer trazos en el aire o tocarse ciertos “botones corporales” para obtener múltiples mejoras a nivel de aprendizaje. Estos ejercicios se reparten durante la jornada escolar en tres sesiones de 30 segundos y supuestamente, una vez ejecutados, se logra que los siguientes 15 minutos sean de máxima atención. Los creadores de HERAT solicitan la colaboración  diaria de las familias en la práctica de los ejercicios, incluyendo fines de semana y vacaciones, para completar con éxito el programa.

De forma similar al programa  Brain Gym® , basta introducir en Google los términos “HERAT”+”Neurociencia” para comprobar la popularidad que el método está alcanzando en muchos colegios y periódicos locales. No ocurre lo mismo cuando uno trata de localizar algún estudio que respalde su eficacia en la Web of Science. Tampoco cuando uno trata de localizar las fuentes en las que se apoya. Es más, a la hora de justificar el programa, los creadores de HERAT llegan a decir: “La neurociencia actual nos proporciona los conocimientos necesarios para diseñar programas de enseñanza que permitan un desarrollo controlado del cerebro y dirigido a la mejor adquisición de conocimientos”. E inmediatamente después citan varios proyectos y centros de todo el mundo que tienen líneas de investigación abiertas en el campo de la neurociencia y la educación. Lo que no dicen los creadores de HERAT es que el mensaje principal que están lanzando los investigadores de estos centros es que cualquier transferencia que se haga desde la investigación en neurociencia a las aulas es todavía muy débil y prematura (Blakemore y cols., 2005; Goswami, 2004, 2006; Lindell y cols., 2011) y puede conducir a la proliferación de muchos neuromitos como, por ejemplo, que existen períodos críticos de aprendizaje, que el omega 3 tiene un efecto positivo en el rendimiento escolar o que ciertos ejercicios físicos pueden mejorar la lecto-escritura (Howard-Jones, 2014; OCDE, 2002). Curiosamente, los creadores del programa HERAT los incluyen todos. No digo más.

Nota: Para describir las características de Brain Gym® he tomado como referencia la revisión publicada en 2007 por Keith J. Hyatt. Si alguien desea una descripción más detallada recomiendo la lectura completa de su trabajo que podrán encontrar en la sección de referencias.

Referencias

Blakemore, S J., & Frith, U. (2005). Target article with commentaries. The learning brain: lesson for education: a précis. Developmental Science, 8, 459-465.

Goldacre, B. (2006, 18 de marzo). Brain Gym -Name & Shame. Bad Science. Recuperado el 11 de febrero del 2016 de http://www.badscience.net/2006/03/the-brain-drain/#more-225

Goswami, U. (2004). Neuroscience and education. British Journal of Educational Psychology, 74, 1-14.

Goswami, U. (2006). Neuroscience and education: From research to practice? Nature Reviews Neuroscience, 7, 406-413.

Howard-Jones, P. A. (2014). Neuroscience and education: myths and messages. Nature Reviews Neuroscience, 15, 817-824.

Hyatt, K. J. (2007). Brain Gym. Building stronger brains or wishful thinking? Remedial and Special Education, 28, 117-124.

Lindell, A. K., & Kidd, E. (2011). Why right-brain teaching is half witted: A critique of misapplication of neuroscience to education. Mind, Braind and Education, 5, 121-127.

Organization for Economic Co-operation and Development (2002). Understanding the brain: Towards a new learning science. Paris, France: OECD.

Official Brain Gym® Web Site. (2015). Recuperado el 11 de febrero del 2016 de http://www.braingym.org/