Saltar a la pata coja no mejora la lectura: la terapia de integración sensorial

Si alguien le dijera que los problemas en lectura se solucionan andando a cuatro patas o que el autismo se puede tratar poniendo a los niños a saltar a la pata coja, ¿qué pensaría?  Aunque le parezca mentira, son muchos los gabinetes que ofrecen terapias basadas en hacer estos y otros ejercicios variopintos para solucionar un sinfín de problemas de comportamiento, aprendizaje o desarrollo.  Todas ellas se conocen en  la literatura bajo el nombre de programas perceptivo motores.

Los programas perceptivo motores se basan en la noción de que los problemas neurológicos provocan déficits de procesamiento relacionados con la integración de las habilidades perceptivas y motoras e interfieren con el aprendizaje académico (Blythe, 2000). Entre los programas perceptivo motores más conocidos en nuestro país destacan el patterning (desarrollado por el “incondicional” Doman y su colega Delacato), la inhibición de los reflejos primitivos o primarios y la terapia de integración sensorial. Aunque todos ellos comparten la base de que realizar determinados ejercicios físicos puede modificar la estructura neurológica del cerebro y posibilitar así el aprendizaje, cada programa tiene una base teórica diferente. En esta ocasión, me voy a centrar exclusivamente en la terapia de integración sensorial. El motivo es un meta-análisis que se ha publicado recientemente sobre su eficacia (Leong y cols., 2015). Por si alguien albergaba alguna duda, adelanto desde ya que esta terapia ha demostrado ser ineficaz una vez más.

La teoría en la que se apoya la terapia de integración sensorial sostiene que las dificultades de aprendizaje pueden deberse a problemas en el procesamiento neurológico de la información sensorial. Supuestamente, tratar esta disfunción ayuda  a lograr mejoras en habilidades como el lenguaje, la lectura y la escritura o la coordinación motora. Con este objetivo, Ayres (1972) creó la terapia de integración sensorial. Este autor sostenía que modificar la forma en la que el cerebro organiza y procesa las sensaciones podía ser especialmente beneficioso en niños  pequeños por la alta plasticidad de su cerebro para crear nuevas conexiones neuronales. En líneas generales, la terapia de integración sensorial consiste en sesiones de aproximadamente 25-45 minutos de 2 a 5 días por semana hasta sumar una media de 60 horas de intervención. Las sesiones suelen estar dirigidas por terapeutas ocupacionales de forma individual o en grupos pequeños y su coste es elevado. Una sesión típica de integración sensorial incluye ejercicios motores como saltar a la pata coja o gatear así como varias formas de estimulación sensorial como ser acariciado con un pincel u otros objetos de texturas variadas, ser impulsado adelante y atrás mientras se está tumbado sobre una pelota de gimnasio o ser balanceado en una hamaca (Leong y cols., 2015).

Los resultados del meta-análisis coinciden con los de revisiones anteriores al apuntar que la evidencia existente sobre la eficacia de la terapia de integración sensorial no es nada convincente. De hecho, las escasas mejoras que esta terapia produce frente a la no intervención o frente a tratamientos alternativos desaparecen si los resultados se ajustan al sesgo de publicación. Junto a esto, y a pesar de que la investigación sobre la terapia de integración sensorial comenzó hace ya 40 años, la mayor parte de los estudios realizados son de baja calidad. Entre los principales defectos que podemos encontrar en esta literatura destacan, por ejemplo, las pobres descripciones de los elementos clave que conforman la intervención, la falta de grupos control equivalentes, la falta de acuerdo sobre el tipo de población o diagnóstico para el que puede ser adecuada la terapia, la falta de controles que garanticen la integridad del tratamiento o la falta de aleatorización al asignar el grupo control y el grupo experimental (Leong y cols., 2015).

A pesar de que este tipo de terapias carece de cualquier apoyo empírico, en nuestro país hay múltiples gabinetes, y también colegios, que ofertan la terapia de integración sensorial u otros programas perceptivo motores como la mejor solución a problemas de aprendizaje o de otra índole. Incluso existe una Asociación Española de Integración Sensorial que ofrece no solo la terapia sino también asesoramiento y formación a familias y profesionales de la salud y de la educación. Sin duda, queda mucho trabajo por hacer como, por ejemplo, incluir desde ya a estos centros en nuestra particular lista de la vergüenza de terapias sin eficacia.

Referencias

Ayres, A. J. (1972). Improving academic scores through sensory integration. Journal of Learning Disabilities, 5, 338–343.

Blythe, S. G. (2000). Early learning in the balance: Priming the first ABC. Support for Learning, 15, 154-158.

Leong, H. M., Carter, M., & Stephenson, J. R. (2015). Meta-analysis of research of sensory integration therapy for individuals with developmental and learning disabilities. Journal of Developmental and Physical Disabilities, 27, 183-206.

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14 pensamientos en “Saltar a la pata coja no mejora la lectura: la terapia de integración sensorial

  1. Felicidades por el blog y la iniciativa de poner la pedagogía basada en evidencias científicas como actor principal en todo el confuso y a veces extravagante teatro del debate escolar. De un tiempo a esta parte venimos concienciados con este mismo tema, cansados de que la ideología de un signo u otro se lleve el papel principal, ignorando cuánto hay de eficaz en un método u otro y apelando mediante chantaje emocional a la “felicidad” del niño, como si ésta fuese el único objetivo a conseguir que debe tener una escuela. Sinceramente, gracias por abrir este espacio tan necesario en la red.

  2. Comentar que obviamente está usted muy mal informado de en qué consiste la terapia de integración sensorial, que se basa en la teoría de que hay una dificultad en el procesamiento e integración a nivel cerebral de las sensaciones las cuales nos relacionan con nuestro entorno. El procesamiento inadecuado nos impide interactuar con el contexto de forma adaptativa. Recordar que el ser humano es un ente compuesto de sistemas ínterrelacionados. Me referiré a un ejemplo físico que siempre resulta más grafico: no se hace a la idea de la cantidad de pacientes que han acudido a mi por un supuesto Sindrome del Tunel Carpiano y todo se ha solucionado tratando sus cervicales. ¿Por qué comento todo esto? por aquello del pensar que en IS se “salta a la pata coja para mejorar la lectura”, cosa que, ojo, ningún terapeuta ocupacional con formación en IS y conciencia, haría.
    Dicho esto, no puedo negar el bajo nivel de evidencia científica para este concepto, cosa que obviamente se debe atajar para demostrar su eficiencia a todos los niveles, en este caso en el más objetivo de todos como es la MBE.
    A nivel clínico se ha contemplado dicha eficacia, pero ¿por qué entonces esto no se refleja en la literatura? Personalmente creo que es debido a las malas estructuraciones de algunas de las investigaciones publicadas y la escasez de las bien ejecutadas. Lo que se traduce, en un meta análisis, en un fiasco como método. Sin embargo, hay otras terapias que no gozan de un aceptable nivel de evidencia y sin embargo nadie pone en duda sus resultados clínicos, como por ejemplo el concepto Bobath.
    Si quisiera conocer en mayor profundidad y el verdadero fundamento de este método, estaré encantada de facilitarle literatura de calidad al respecto. Y discurir sobre ello. En esto está la riqueza del conocimiento.

  3. No trabajo específicamente con Integración Sensorial, y estoy de acuerdo en que todos los métodos deben ponerse en duda para mejorar y para evitar fraudes. Sin embargo, me parece muy arriesgado hablar así de una teoría y echarla por tierra teniendo en cuenta un meta análisis y poco más (sólo citas tres referencias, una de ellas de Jean Ayres, y por los ejemplos que pones, no parece que lo hayas leído realmente). Es útil para todos, los que trabajamos y los que no con Integración Sensorial, que se cuestionen las cosas, se propongan mejoras y se exija más evidencia. Pero la crítica desde el desconocimiento me resulta más peligrosa, la verdad.

  4. Da la sensación de que sabes muy poco del desarrollo cerebral y su regeneración. Colaboro con un neurólogo del Boston Children Hospital, (no pongo su nombre porque quiero pedirle permiso), considerado el mejor hospital infantil de EEUU. Este neurólogo es rehabilitador y está dedicado al tratamiento de niños con PC. Y siempre le dice lo mismo a los padres, el cerebro necesita trabajar todas sus áreas de forma conjunta para mejorar. Es fundamental trabajar el área cognitiva. Por supuesto que leer mejor no va a hacer que camine, pero influye en que lo haga. En alguna ocasión he visto a un niño dejar de convulsionar cuando le presentaban un bits de puntos. A él le encantaban los bits de matemáticas. Si sabes qué es una convulsión, entenderás por qué paraba con un bits de matemáticas. Desvío de atención, se llama. También dejan de convulsionar si se les hacer reír, pero creéme, que cuando un niño convulsiona, lo menos que te apetece es hacer el payaso, y que conste que lo he hecho. Con lo del bits te quiero poner un ejemplo para que veas cómo están relacionadas nuestras áreas cerebrales y como influyen los estímulos que recibimos.

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    • En primer lugar, muchas gracias por el enlace. Sinceramente, nunca antes había oído hablar sobre esta “terapia”. He leído la información que facilitan desde la web y he comprobado que Tamara Chubarovsky, la creadora de Voz y Movimiento, afirma que su método se apoya en la pedagogía Waldorf. Conviene subrayar que este enfoque no está libre de polémica (http://mcguffineducativo.blogspot.co.uk/2016/01/waldorf-steiner-y-educacion-escuelas.html). A su vez, Chubarosvky afirma que su método es “un excelente medio”, entre otras muchas cosas, para tratar “los reflejos primitivos” y “la integración sensorial”. Curiosamente, como he expuesto anteriormente en el blog, tanto el uno como el otro han sido desacreditados por la comunidad científicas e incluidos entre los llamados neuromitos (OCDE, 2002). Finalmente, he hecho una búsqueda en la Web of Knowledge tanto de la autora como de su método pero no he localizado ningún estudio científico al respecto. Dicho esto, creo que es aconsejable mantener una actitud escéptica hacia la eficacia de Voz y Movimiento, al menos en lo que atañe a las dificultades de aprendizaje.

  8. Buenas tardes.
    Me parece muy atrevido que usted base su opinión y la difunda tan alegremente basándose en UN SÓLO estudio de metanálisis.
    Sus referencias bibliográficas son mínimas, sólo 3, para airear tantas conclusiones de manera tan atrevida e ignorante.
    Hay multitud de estudios que muestran los beneficios de la intervención desde el abordaje de Integración Sensorial a parte de la cantidad de familias que ven los beneficios día tras día en sus vidas diarias gracias a lo que hacemos los terapeutas ocupacionales.
    Lo que a mí me parece es que su blog si que debería estar en la lista de blogs de la vergüenza de personas que escriben desde la ignorancia.
    Una diplomada en Terapia Ocupacional (Universidad Autónoma de Barcelona) y especialista en Integración Sensorial (Universidad del Sur de California) la saluda.

    • El meta-análisis de Leong y colaboradores, publicado en el año 2015, es el único que existe a día de hoy sobre la terapia de integración sensorial. Su metodología es rigurosa y transparente en cada paso (criterios de búsqueda, criterios de selección, codificación de la información, etc), se apoya en cinco bases de datos diferentes, parte de un total de 1305 referencias y está publicado en una revista científica de revisión por pares seria. Recurrir a este meta-análisis para conocer la eficacia de la terapia de intergración sensorial no es que me parezca responsable sino que me parece la forma más responsable para este propósito. Un saludo.

  9. Pingback: Los mitos sobre el cerebro se cuelan en las escuelas, por Marta Ferrero | Anna Forés Miravalles

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