¿DÓNDE ESTÁN LOS NIÑOS GENIO DE GLENN DOMAN?

Image

Si usted entra en cualquier librería de su pueblo o ciudad y pregunta por Glenn Doman, probablemente el dependiente de turno le ofrecerá una amplia gama de libros entre los que caben destacar: ¿Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé? , ¿Cómo enseñar a leer a su bebé?, o ¿Cómo enseñar matemáticas a su bebé? Por un módico precio, todos ellos le brindan la oportunidad de convertir a su hijo -o alumno- en todo un genio. ¡Cualquiera se resiste!

Para aquellos que no estén familiarizados con esta literatura, el método Doman consiste en utilizar bits de inteligencia para enseñar a niños de 0 a 6 años desde grandes cantidades de vocabulario hasta habilidades básicas como leer, restar o multiplicar. Esencialmente, los bits de inteligencia son láminas de papel en las que se muestra al niño aquello que se desea que aprenda. Así, si el objetivo es que el pequeño aprenda a leer, basta con mostrarle las palabras en láminas mientras se le leen en voz alta. Si, por el contrario, el objetivo es que el pequeño aprenda a sumar, bastará con mostrarle cada sumando en una lámina (en forma de círculos) y el símbolo + en una tercera lámina que se situará entre las dos anteriores mientras se le lee la suma junto con su resultado en voz alta. En todos los casos, según el autor, es muy importante que la presentación de las láminas se haga un número determinado de veces a lo largo del día con un ritmo concreto y que los estímulos tengan el tamaño, color y disposición especificados.

A estas alturas, más de uno se estará preguntando cómo es posible que haya tantos casos de  escolares con problemas  graves de aprendizaje si existe un método tan fácil y económico para enseñar todo lo que un niño necesita saber para convertirse en un genio. La respuesta es evidente: porque la enseñanza de estas habilidades básicas no es tan sencilla. Por poner un ejemplo, la lectura es un proceso cognitivo complejo cuya adquisición, lejos de lo que afirma Doman, no depende del tamaño y claridad con que se presentan los estímulos escritos, sino de un vasto conjunto de  variables como son la consistencia ortográfica, el nivel de vocabulario y  lenguaje oral, el conocimiento fonológico o el dominio del principio alfabético, entre otros.

Conviene señalar aquí que el método Doman no posee ninguna evidencia científica que respalde su eficacia. Esto es, no se han realizado estudios rigurosos –ni de ningún tipo– que demuestren cómo el uso de los bits de inteligencia sobre un conjunto de niños (grupo experimental) produce mejoras significativas en su capacidad intelectual en comparación con un conjunto de niños sobre el que no se usan los bits (grupo control). En esta misma línea, tampoco se han realizado estudios que evidencien mejoras en la motivación, atención o memoria de niños entrenados bajo este método, como indican algunas fuentes.

Aunque Glenn Doman es conocido en nuestro país principalmente por sus libros, su carrera profesional comenzó mucho antes, concretamente en la década de los 60, cuando junto a Carl Delacato inventó el concepto de patterning. Muy brevemente, según esta teoría, el desarrollo del cerebro infantil se produce a través de etapas similares a las de la evolución de los animales. Un fallo en el desarrollo de las mismas conduce a un daño cerebral o a una organización neurológica inapropiada que derivará, en la mayoría de los casos, en retraso mental, dificultades de aprendizaje o trastornos de conducta.  La solución, según los autores,  pasa por que el niño realice ejercicios que imitan los movimientos de los animales (como el rastreo o el gateo). Estos ejercicios de estimulación del movimiento junto con otros de estimulación sensorial y de respiración promueven la integración sensorial y motora en las células dañadas del cerebro. Para lograr este fin, todos ellos deben realizarse con rigor, en un horario específico, cumpliendo con unos requisitos de máxima intensidad, frecuencia y duración, con la implicación de los padres a tiempo completo, hasta que las lesiones cerebrales vayan mejorando.

A diferencia de la línea de trabajo con los bits de inteligencia, el método de patterning sí ha estado en el punto de mira de la comunidad científica dentro y fuera de nuestro país. Destaca, por ejemplo, la Sociedad Americana de Pediatría que en varias ocasiones ha advertido de la falta de investigación sobre la eficacia del método, considerando su uso injustificado, y ha tachado las bases teóricas que defienden Doman y Delacato sobre la evolución del cerebro de anticuadas y simplistas. O la Unidad de Gestión Clínica de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Virgen del Rocío en Sevilla que, tras realizar un meta-análisis de todos los estudios que ponen a prueba el método del patterning, afirma que no existen estudios concluyentes que demuestren la eficacia del método Doman- Delacato. Y advierten a su vez de los costes económicos y personales que acarrea el uso del mismo.

A pesar de las advertencias de la sociedad científica sobre la técnica del patterning por un lado y de la falta total de estudios sobre el efecto de los bits de inteligencia en los niños por otro, ambos métodos siguen vigentes hoy en día. Fuera de nuestros país, el primero se sigue ofertando, entre otros, en los Institutos para el Logro del Potencial Humano (IAHP) fundados por el propio Doman en Pennsylvania y en la Academia Nacional para el Desarrollo  del Niño (NACD) fundada curiosamente por uno de sus sobrinos en California. Dentro de nuestro país, la técnica del patterning está presente en muchos colegios que, con más o menos rigor, utilizan algunos de sus ejercicios de movimiento. Y los bits de inteligencia forman parte de la oferta educativa de la etapa de infantil en muchos centros escolares que consideran su uso una forma de estimulación temprana.

Resulta preocupante que en muchos colegios y gabinetes calen con tanto éxito y facilidad prácticas educativas de dudosa o nula eficacia que, si bien en la mayoría de los casos no producen un daño directo en el niño, sí suponen un desembolso económico  importante para las familias y, más grave aún, una pérdida incalculable de tiempo para  trabajar mediante metodologías o programas con evidencia científica robusta, sobretodo en niños con importantes dificultades de aprendizaje.

Para terminar, invito a todos los maestros, familias y autoridades en materia educativa  a mantener una actitud crítica y escéptica ante cualquier técnica o metodología innovadora y a buscar evidencia científica sobre la misma antes de aceptarla como válida.

Por cierto, sólo una última pregunta, ¿dónde están los niños genio de Glenn Doman?

NOTA: Si quieres leer una segunda parte sobre el método Doman a raíz de un artículo sugerido por  Elisa Guerra  sobre su supuesta eficacia, puedes encontrarlo aquí.

Anuncios